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viernes, 7 de agosto de 2009

¿Qué estamos buscando?

Carl Jung, psiquiatra y psicólogo suizo, cuenta en uno de sus libros, una conversación mantenida con un jefe indio norteamericano, el cual le manifestó que de acuerdo a como él lo veía, los hombres de raza blanca tenían la caras tensas, ojos penetrantes y un porte cruel. Dijo “Están siempre buscando algo. ¿Qué están buscando? Los blancos siempre quieren algo. Siempre están incómodos e inquietos. No sabemos lo que quieren. Creemos que están locos” (continúa...)


El desasosiego es un sentimiento de inquietud e intranquilidad con la cual convivimos desde hace muchísimos años. No está relacionada a los tiempos en que vivimos, es tan antigua que algunos historiadores hacen referencia a palabras dichas por Jesús y mucho antes por Buda. ¿Puede la preocupación añadir un solo día a sus vidas? preguntaba Jesús a sus discípulos. Mientras que Buda enseño que la raíz del sufrimiento debe buscarse en nuestro continuo desear y ansiar.
¿Pero, es posible liberarnos de este sentimiento?
El primer paso es reconocerlo, hacerlo consiente.
Le propongo que practique diariamente reconocer su estado emocional por medio de la observación a sí mismo.
¿Cuántas veces por día se pregunta cómo está? Pocas, ¿verdad? ¡Conviértalo en un hábito!
Inicie el día viéndose al espejo y preguntándose ¿Cómo me siento? ¿Estoy tranquilo? O bien preguntarse ¿Qué es lo que estoy sintiendo en este mismo momento? Es una excelente práctica estar no solo preocupado por lo que acontece a su alrededor sino también por lo que sucede dentro suyo. Si su interior está en orden, seguramente el exterior también lo estará.
Acostumbre a preguntarse cada día, ¿Qué estoy sintiendo?, preste atención a su cuerpo ¿reconoce alguna tensión?, ni bien reconozca que algo de intranquilidad o inquietud lo está invadiendo, observe de qué forma está evitando o evadiendo el "ahora", el momento presente.
Depende totalmente de usted mismo, es cuestión de proponerselo...
¡El pasado es historia, el futuro es un misterio, pero el hoy es un regalo, por eso tal vez se le llama presente!

miércoles, 29 de julio de 2009

Retroalimentación

¿Qué ocurriría si en la simple acción de verter agua en un vaso, no estuvieras atento a lo que haces? Es posible que no lograras que ni una gota de agua entrara al vaso, o bien lo llenarías de tal manera que el agua rebalsaría el mismo.
Lo que ocurre habitualmente es que cuando echas agua en un vaso, observas lo que va sucediendo, pudiendo modificar la dirección del chorro y el caudal en función de la cantidad de agua que deseas.
La inteligencia basada en la observación es lo que nos permite observar lo que ocurre cuando se produce una acción y esa acción trae como consecuencia una conducta que se modificará o no de acuerdo a los resultados de la acción. (continúa...)

El Doctor Norbert Weiner (profesor de matemáticas del MIT) quien inventó la cibernética en el año 1947 aplicando la matemáticas al análisis de sistemas y posteriormente a la tecnología militar definió a la cibernética como el arte de hacer efectiva la acción.
En el ámbito militar el mayor problema de la defensa antiaérea es que el objetivo se mueve, no es estático. Disparar a un blanco estático es bastante más fácil que disparar a un blanco en movimiento. La única manera de disparar a un blanco que se mueve es haciendo que el sistema aprenda de sus errores y pueda adelantarse a la trayectoria del avión. El sistema dispara, comprueba el blanco, rectifica el disparo, calcula la velocidad y la trayectoria del blanco en movimiento, vuelve a disparar, vuelve a comprobar, etc., auto regulándose a sí mismo.
La retroalimentación es lo que permite al misil alcanzar su objetivo.

Observando y midiendo (retroalimentación) es como trabaja la cibernética.
De la misma manera funcionamos nosotros como seres humanos (excepto cuando el miedo nos controla).
Ante cada pensamiento, cada conversación, cada acción que generamos, se produce una observación que nos permite aprender y de esa experiencia es que decidimos modificar la dirección de nuestras acciones. Nos retroalimentamos constantemente. Una respuesta nuestra que genera enojo, una palabra que produce afecto, una acción que genera temor, un pensamiento que nos produce miedo, nos sirve para aprender y retroalimentarnos continuamente.
Así como el capitán, que antes de zarpar, tiene un plan de navegación y tanto el cómo su tripulación saben perfectamente adónde quieren dirigirse, es conveniente que cada uno de nosotros verifiquemos constantemente hacia donde queremos ir.
La contante retroalimentación con nosotros mismos y de otros hacia nosotros nos permitirá al igual que los instrumentos del barco, evitar que no lleguemos a destino o que colisionemos con algún elemento que se cruce en nuestro camino.

jueves, 16 de abril de 2009

¿Cómo nos observamos?

Existe un viejo refrán que dice “Nada es verdad ni mentira, las cosas tan solo son del color del cristal con que se miran”
Y mucho tiene de valido, ya que así como una enfermedad puede significar para algunos una incomodidad y el no poder estar disponible laboralmente, para otros es una oportunidad de descanso y reflexión.
Es así como vemos que un accidente inesperado, la pérdida de un trabajo, un proyecto que no avanza, una pareja disuelta, una noticia que cambia los planes… no significa nada en si mismas.
En realidad podemos decir que estos hechos no tienen peso emocional, recién alcanzan su significado cuando cada uno de nosotros le da su propia interpretación, contándonos una historia de aquello que nos sucedió y gatillándonos de manera asociada a la historia, una emoción.
Tenemos la maravillosa oportunidad de ejercitar interpretaciones que nos abran posibilidades y si en algún momento nos descubrimos interpretando de una manera que nos genere frustraciones o desasosiego, entones respiremos profundo, cambiemos la mirada y abramos un espacio para que otra interpretación más amplia de los hechos, aparezca.
Todos nacemos bajo el mismo cielo, pero no todos tenemos el mismo horizonte. Si queremos vivir de una manera plena, tal vez sea tiempo de aprender a elaborar interpretaciones más amplias y positivas de lo que, simplemente, nos sucede en nuestra vida.