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martes, 21 de febrero de 2012

La pureza del verdadero amor

Era una mañana agitada en el hospital, a las 8:30, cuando un señor mayor de unos 80 años, llegó al hospital para que le retiraran los puntos de su mano.
El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am, el doctor le pidio que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora.

Lo vio mirando su reloj y decidió, examinar su herida. Mientras lo curaba le pregunto si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor le dijo que no, que necesitaba ir al geríatrico para desayunar con su esposa. El doctor le pregunto sobre la salud de ella. El le respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.
Le pregunto si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde. Le respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo.

El doctor sorprendido entonces le pregunto: ‘Y usted sigue yendo cada mañana, aún cuando ella no sabe quién es usted?’

El sonrió y le dijo: ”Ella no sabe quien soy, pero yo aún se quien es ella y la amo.”

Al doctor se le erizó la piel, y tuvo que contener las lágrimas mientras él señor se iba, y pensó, “Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. “El Amor Verdadero no es físico, ni romántico.
El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no serás en la vida .

La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo, lo mejor que pueden.

La vida no se trata de sobrevivir a una tempestad, se trata de saber como BAILAR BAJO LA LLUVIA!..

jueves, 30 de abril de 2009

Día del Trabajador

El primero de mayo no celebramos, como a veces se confunde, el Día del Trabajo, sino el Día Internacional del Trabajador, puesto que en esa fecha no celebramos la dicha de tener empleo, sino recordamos a aquellos obreros estadounidenses que defendieron la jornada de 8 horas y a los mártires que en 1887 fueron ejecutados por exigirla.
Este viernes 1 de mayo aprovechemos a estar con nuestros seres queridos y disfrutar los momentos en los cuales no estamos abocados al diario trabajo.
Queridos lectores, queridos trabajadores, les dejo esta frase a modo de reflexión y mis deseos de que tengan un excelente fin de semana.
Cuando el trabajo es un placer la vida es bella.
Pero cuando nos es impuesto la vida es una esclavitud.
Máximo Gorky


viernes, 24 de abril de 2009

Aferrarse a lo conocido

Centímetro a centímetro, palmo a palmo, el caballero escaló, con los dedos ensangrentados por tener que aferrarse a las afiladas rocas. Cuando ya casi había llegado a la cima, se encontró con un canto rodado que bloqueaba su camino. Había una inscripción sobre él: aunque este Universo poseo, nada poseo, pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido. El caballero reflexionó sobre algunas de las cosas “conocidas” a las que se había aferrado durante toda su vida. Estaba su identidad - quién creía que era y que no era - Estaban sus creencias - aquello que él pensaba que era verdad y lo que consideraba falso - Y estaban sus juicios - las cosas que tenía por buenas y aquellas que consideraba malas. El caballero se sentía demasiado exhausto para superar el último obstáculo. Parecía imposible descifrar la inscripción y estar colgado de la pared de la montaña al mismo tiempo, pero sabía que debía intentarlo.
Inspiró profundamente, lo que le aclaró un poco la mente. Leyó la última parte de la inscripción en voz alta: “Pues no puedo conocer lo desconocido si me aferro a lo conocido”.
El caballero miró por encima de su hombro y vio el abismo aparentemente infinito que había debajo de él, parecía tener alternativa. Perdía fuerza en cada segundo que pasaba y la sangre brotaba de sus dedos allí donde se aferraban a la roca. Pensando que moriría, se dejó ir y se precipitó al abismo, a la profundidad infinita de sus recuerdos.
Recordó todas las cosas de su vida de las que había culpado a su madre, a su padre, a sus profesores, a su mujer, a su hijo, a sus amigos y a todos los demás. A medida que caía en el vacío, fue desprendiéndose de todos los juicios que había hecho contra ellos.
Fue cayendo cada vez más rápidamente, vertiginosamente, mientras su mente descendía hacia su corazón. Luego, por primera vez en su vida, contempló su vida con claridad, sin juzgar y sin excusarse. En ese instante, aceptó toda la responsabilidad por su vida, por la influencia que la gente tenía sobre ella, y por los acontecimientos que le habían dado forma.
A partir de ese momento, fuera de si mismo, nunca más culparía a nada ni a nadie de todos los errores y desgracias. El reconocimiento de que él era la causa, no el efecto, le dio una nueva sensación de poder. Ya no tenía miedo. Le sobrevino una desconocida sensación de calma y algo muy extraño le sucedió: ¡empezó a caer hacia arriba! ¡Sí, parecía imposible, pero caía hacia arriba, surgiendo del abismo! Al mismo tiempo, se seguía sintiendo conectado con lo más profundo de él, con el centro de la Tierra. Continuó cayendo hacia arriba, sabiendo que estaba unido al cielo y la Tierra.
Repentinamente, dejó de caer y se encontró de pie en la cima de la montaña y comprendió el significado de la inscripción de la roca. Había soltado todo aquello que había temido y todo aquello que había sabido y poseído. Su voluntad de abarcar lo desconocido le había liberado. Ahora el universo era suyo, para ser experimentado y disfrutado.
(extracto del libro) El caballero de la armadura oxidada
Robert Fisher

jueves, 16 de abril de 2009

¿Cómo nos observamos?

Existe un viejo refrán que dice “Nada es verdad ni mentira, las cosas tan solo son del color del cristal con que se miran”
Y mucho tiene de valido, ya que así como una enfermedad puede significar para algunos una incomodidad y el no poder estar disponible laboralmente, para otros es una oportunidad de descanso y reflexión.
Es así como vemos que un accidente inesperado, la pérdida de un trabajo, un proyecto que no avanza, una pareja disuelta, una noticia que cambia los planes… no significa nada en si mismas.
En realidad podemos decir que estos hechos no tienen peso emocional, recién alcanzan su significado cuando cada uno de nosotros le da su propia interpretación, contándonos una historia de aquello que nos sucedió y gatillándonos de manera asociada a la historia, una emoción.
Tenemos la maravillosa oportunidad de ejercitar interpretaciones que nos abran posibilidades y si en algún momento nos descubrimos interpretando de una manera que nos genere frustraciones o desasosiego, entones respiremos profundo, cambiemos la mirada y abramos un espacio para que otra interpretación más amplia de los hechos, aparezca.
Todos nacemos bajo el mismo cielo, pero no todos tenemos el mismo horizonte. Si queremos vivir de una manera plena, tal vez sea tiempo de aprender a elaborar interpretaciones más amplias y positivas de lo que, simplemente, nos sucede en nuestra vida.

jueves, 26 de marzo de 2009

De cara a la Luz

El que no da la cara a la luz, se obliga a caminar detrás de su propia sombra.
Resulta más fácil entregarnos a nuestra propia sombra, a nuestros sueños.
La sombra no tiene peso, y por eso al proyectarla contra un obstáculo fácilmente lo supera. Se retuerce, se amolda, trepa y se alarga. Ha logrado muy fácilmente superar el obstáculo con el que nos topamos en el camino. La sombra ha pasado. Pero nosotros no. Porque el obstáculo es real. Y nos encontramos detenidos por lo que se atraviesa ante nuestros pies.
Es probable que en ese momento giremos la carretilla de nuestra sombra y creamos seguir tras ella simplemente porque la seguimos empujando delante nuestro. Y así vamos sembrando nuestra vida con trozos de camino que terminan siempre en fracasos, aunque no tengamos el coraje de reconocerlo, autoengañándonos con la convicción de ser leales a una idea.
Pero el que se anima a dar la cara a la luz, obliga a su sombra a marchar detrás suyo, haciendo su mismo camino. Porque el que camina con la luz de la realidad en sus ojos, también tiene su sombra. Pero no la sigue. Es ella la que lo sigue a él. Y su sombra no supera obstáculos que previamente no hayan sido traspasados por los pasos reales del que camina.
Solo el hombre con una sombra madura puede esperar sin miedo la luz de un nuevo amanecer. Será un hombre que ha hecho su camino.

Estos párrafos extraídos del libro Madera Verde del monje Benedictino M. Menapace, nos invita a reflexionar acerca de cómo estamos recorriendo nuestra vida, de qué manera estamos enfrentando cada nuevo desafío que se nos presenta.