lunes, 12 de julio de 2010

Para comenzar la semana

Existen al menos dos factores para actuar con efectividad: las motivaciones externas y las motivaciones internas.
Las primeras suelen brindar una dosis de energía que necesita renovarse constantemente. Las segundas provienen de nuestros sueños, de nuestros anhelos y deseos más profundos.
Hoy quiero compartir contigo, para que inicies esta nueva semana laboral, 5 frases de éxito que te acompañarán. Tomarte 10 minutos para reflexionar sobre ellas puede hacer una diferencia.
"Donde hay una empresa de éxito alguien tomó alguna vez una decisión valiente."
Peter Drucker
(Periodista y escritor, reconocido experto en Management)

"La motivación nos impulsa a comenzar y el hábito nos permite continuar."
Jim Ryun
(Uno de los más grandes atletas del mundo, político y escritor)

"Las empresas pobres se desentienden de sus competidores; las empresas del montón copian a sus competidores; las empresas ganadoras marcan el camino a sus competidores."
Philip Kotler
(Economista y especialista Norteamericano en Mercadeo)

"Para tener éxito en algo debemos desearlo de una forma tan intensa que alcance e impregne nuestro subconsciente."
Kazuo Inamori
(Fundador de la empresa de tecnología Kyocerea)

"Creo que si tienes talento y técnica deberías seguir adelante por tu cuenta y pasar a ser el dueño de tu propio destino."
George Lucas
(Productor de cine y famoso por la creación de la película La Guerra de las Galaxias)

domingo, 11 de julio de 2010

¡Felicidades Campeón!

Me sumo a los festejos del seleccionado Español.
Y comparto la alegría que en estos momentos deben sentir cada uno de los Españoles que viven en diversos rincones del mundo.
¡Mis Felicitaciones!

Instrucciones para elegir

Quisera compartir con Ustedes, queridos lectores, un extracto de la historia que cuenta el escritor, músico, conductor radial y poeta Alejandro Dolina.
En estos momentos en que el Futbol ha ocupado una parte importante de nuestro tiempo, ya sea porque nos gusta el deporte, o sintamos que en este mundial se pone en juego mucho más que un simple resultado, comparto con ustedes esta historia.

Cuando un grupo de amigos no enrolados en ningún equipo, se reúnen para jugar, tiene lugar una emocionante ceremonia destinada a establecer quiénes integrarán los dos bandos.
Generalmente dos jugadores se enfrentan en un sorteo o pisada y luego cada uno de ellos elige alternadamente a cada uno de sus compañeros.
Se supone que los más diestros serán elegidos en los primeros turnos, quedando para el final los no juegan tan bien.
Pocos han reparado en el contenido dramático de estos lances. El hombre que está esperando ser elegido vive una situación que rara vez se da en la vida, sabrá de un modo brutal y exacto en qué medida lo aceptan o lo rechazan. Sin eufemismos, conocerá su verdadera posición en el grupo. A lo largo de los años, muchos futbolistas advierten su decadencia, conforme su elección sea cada vez más demorada.
Manuel, que casi siempre oficiaba de elector, observó que sus decisiones no siempre recaían sobre los más hábiles. En un principio se creyó poseedor de vaya a saber qué sutilezas de orden técnico, que le hacían preferir compañeros que reunían...ciertas cualidades.
Pero un día comprendió que lo que en verdad deseaba, era jugar con sus amigos más queridos. Por eso elegía siempre a los que estaban cerca de su corazón, aunque no fueran los más capaces.
El criterio de Manuel parece apenas sentimental, pero es también estratégico, uno juega mejor con sus amigos, ellos serán generosos, lo ayudarán, lo comprenderán, lo alentarán y lo perdonarán,
Un equipo de hombres que se respetan y se quieren es invencible. Y si no lo es, es más vale compartir la derrota con los amigos, que la victoria con los extraños o los indeseables.

Los invito a compartir en el día de hoy, en compañia de nuestros seres queridos, esta final de la copa mundial de futbol, que no es un final sino el comienzo de un nuevo sueño de aquí a cuatro años.

jueves, 8 de julio de 2010

Escuchar lo que conviene

Un indio que vivía en una reserva fue a una ciudad cercana a visitar a un hombre blanco al que le unía una vieja amistad.
Una ciudad grande, llena de coches, de ruidos, de multitud de personas apresuradas, era algo nuevo y desconcertante para el indio.
Iban los dos paseando por la calle cuando, de repente, el indio tiró a su amigo de la manga y le dijo:

—¡Párate un momento! ¿Oyes? ¡Escucho el canto de un grillo!

—¿Qué oyes un grillo? —el hombre blanco aguzó el oído. Después, sacudió la cabeza—. Yo lo único que escucho es el ruido del tráfico. Me parece que estás en un error, amigo, aquí no hay grillos... y, en el caso de que los hubiese, sería imposible escucharlos en medio de este estruendo.

Pero el indio avanzó unos pasos, quedándose parado ante la pared de una casa donde había un arbusto... ¡Allí estaba el grillo! Su amigo afirmó con la cabeza, a la vez que decía:

—Está claro que sólo tú podías oír al grillo. Tú eres indio, y los indios tienen el oído más desarrollado que los blancos.

—No estoy de acuerdo con eso —respondió el indio—. Presta atención, que te voy a demostrar algo.

Metió la mano en el bolsillo, sacó una moneda, y la dejó caer sobre la acera. Al oír su tintineo cuando chocó con el asfalto, todas las personas en varios metros a la redonda se volvieron, mirando a todos lados. El indio recogió la moneda, a la vez que decía:

—Nuestro oído no es mejor que el vuestro. Simplemente, cada uno escucha sólo aquello a lo que le da importancia.

¿Escuchamos a nuestro cuerpo cuando nos da sutiles muestras de que algo no anda bien?, ¿Escuchamos a nuestras emociones cuando algo tienen para decirnos?, ¿Escuchamos a las oportunidades cuando disfrazadas de infortunios se cruzan en nuestro camino?. ¿No será tal vez el momento de comenzar a escuchar no solo aquello que nos conviene?

miércoles, 7 de julio de 2010

Expresar las emociones

Mis felicitaciones al equipo Español por la victoria ante Alemania.
Es la primera vez en la historia del futbol que España llega a la semi final. Me sumo a los festejos de todos y cada uno de los Españoles.
¡Y viva España!

¡Aprendamos de los chicos...!

Quiero compartir este video, que si bien se trata de un comercial, puede hacernos recapacitar sobre como ante determinadas situaciones, podríamos encontrar nuevas formas de accionar.
¡Que lo disfruten!

martes, 6 de julio de 2010

Voluntad y Poder

Stephen Hawking, quien proviene de una familia inglesa de Oxford sin mayores recursos económicos, está paralizado de pies a cabeza por una enfermedad degenerativa que desde hace mas de cuarenta años ha ido acabando poco a poco su movilidad.
Sin posibilidades de hablar porque una traqueotomía le dañó las cuerdas vocales, está condenado irremediblemente a que lo bañen, lo alimenten y lo vistan.
A pesar de esto, Hawking no se resignó a vivir como un inválido. Se recuperó de una profunda depresión y decidió estudiar física. No solamente se doctoró, sino que dejó una huella profunda en la ciencia.
Por encima de todo, cuando fue descubierta la causa del deterioro de su salud, este hombre no sólo estaba condenado a ser parapléjico, sino que le fueron diagnosticados tres meses de vida, los cuales superó con determinación y espíritu de lucha, para convertirse en la columna vertebral de la física cuántica, y de paso en el científico viviente más reconocido.
A pesar de que únicamente puede mover los ojos y escasamente los dedos de una de sus manos, ha escrito varios libros. Sus publicaciones han vendido millones de copias alrededor del mundo.

Actualmente tiene 68 años, es profesor, está casado y viaja por el mundo dictando conferencias. Vive sentado en una silla de ruedas, a la cual le ha sido integrado un procesador de palabras con 2600 expresiones programadas, de las cuales él escoge una presionando levemente un botón. Paulatinamente va formando las frases, que luego pueden transformarse en habla por medio de un sintetizador.

De esta dificultosa manera Hawking se comunica y escribe sus libros.
Lo maravilloso es que rodeado de estas circustancias ni siquiera ha perdido el sentido del humor.

Stephen Hawking no se descalificó a sí mismo por lo que no tenía y se enfocó en creer que su fuerza y su capacidad de actuar eran los elementos de los que él dependía. En vez de sentirse como una víctima y autocompadecerse, decidió que su voluntad y su poder eran mayores que las circunstancias, por adversas e insuperables que éstas parecieran.