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domingo, 4 de marzo de 2012

Vive intensamente tu día.

La verdadera ciencia de la vida consiste en aprovechar al máximo el día presente, "el día de hoy", olvidando el pasado y dejando en paz el futuro.

Hay personas que cargan sobre sus débiles hombros tres sacos a la vez: un saco pequeño, fácil de llevar: es el saco de lo que habitualmente hacemos en nuestro día, trabajos, penas y alegrías de un solo día, el día de hoy.

Un segundo saco pesado, abrumador, el del pasado: son esas personas que vuelven y vuelven a recordar las penas pasadas, los fracasos que tuvieron, las heridas que sufrieron. Se empeñan en abrir las heridas y así siempre están sangrando y nunca se curan. Y todavía se empeñan en llevar un tercer saco muy pesado, el del futuro. Son los que miran el mañana con miedo, esperando siempre lo peor.

Llevar hoy la carga de mañana, unida a la de ayer, hace dudar y tambalear al más fuerte, pero nadie nos manda a vivir así. Nadie nos manda a llevar al mismo tiempo los tres sacos. El universo pensó las cosas de una manera más sencilla: Dedica tu día a vivirlo plenamente, trabajando, amando, comprometiéndote con cada cosa que hagas y la noche para dormir, descansar y olvidar.

Así, en realidad la vida consta de un solo día. Cada noche podríamos decir que nos morimos por unas horas cuando dormimos, para nacer nuevamente al despertar por la mañana. ¿Por qué no vivir un solo día por vez?

El pasado ya pasó, no volverá; déjalo en paz. Si puedo sacar de mi pasado alguna buena lección, está bien, la saco, pero si no, lo dejo, lo olvido. Nada gano recordando mis problemas y amarguras de ayer.

El futuro aún no llega, no sé si llegará, ¿para qué me preocupo?

Lo único que tengo, lo único de lo que soy dueño, es de este día de hoy, por lo tanto, lo voy a vivir y disfrutar como si fuera el único día que voy a tener. Un día es una vida entera en miniatura. Mira a este día porque es la vida, la mismísima vida de la vida. En su breve curso están todas las verdades y realidades de tu existencia: la bendición del desarrollo, la gloria de la acción, el esplendor de las realizaciones.

El ayer es sólo un sueño y el mañana solo una visión, pero el hoy bien vivido, hace de todo ayer un sueño de felicidad y de cada mañana una visión de esperanza. Mira pues bien a este día. Ante una ardua tarea solemos pensar en toda la vida. ¿Por qué no conformarnos con llevar nuestra carga de un día?
Todo el mundo puede soportar su carga, por pesada que sea, hasta la noche; todo el mundo puede realizar su trabajo, por duro que sea, durante un día. Todos pueden vivir, pacientemente, de modo amable y sano hasta que el sol se ponga y esto es realmente lo que la vida significa.

Tengo un día de vida y nada más. Con él puedo hacer maravillas o destruirlo. Lo que no puedo es vivir una semana, un mes, un año a la vez. Sólo puedo vivir el hoy. No corras por la vida tan rápido que olvides, no solamente dónde has estado, sino hacia dónde vas.

miércoles, 7 de julio de 2010

¡Aprendamos de los chicos...!

Quiero compartir este video, que si bien se trata de un comercial, puede hacernos recapacitar sobre como ante determinadas situaciones, podríamos encontrar nuevas formas de accionar.
¡Que lo disfruten!

martes, 27 de octubre de 2009

La alegria de saber vivir

Cuenta la historia que una señora fue a hacerse retratar, se colocó ante el fotógrafo con el ceño adusto y una mirada tan dura que asustaba a los niños de la ciudad.
El fotógrafo exclamó: "¡Ponga usted una mirada más alegre!"
La señora quiso obedecer el consejo, pero su mirada seguía siendo dura. Entonces el fotógrafo volvió a insistir y, con un tono entre imperativo y afectuoso le dijo: "¡Mire usted con un poco más de dulzura!"
Y la dama, airadamente, replicó: "Nada conoce usted de la naturaleza humana si le parece que una anciana amargada puede tener la mirada brillante (continúa debajo...)

Si cree que cuando uno está de mal humor puede ponerse alegre sólo porque se lo pidan. Para eso sería necesario ponerle delante alguna cosa alegre"
- "¡Oh! No, señora - respondió tranquilamente el fotógrafo-. Hay algo que usted misma puede ponerse delente o en su interior. Haga usted la prueba otra vez".
El tono y los modales del fotógrafo infundieron confianza en la dama que, repitiendo su intento, logró dar a sus ojos una expresión más viva.
-"¡Ve usted, señora? Así está muy bien - exclamó el artista, observando el fulgor momentáneo que iluminaba ese rostro ajado -. Ya tiene usted veinte años menos".
Cuando ella recibió su fotografía, con firme voluntad se dijo a sí misma: "Lo que hice una vez, podré hacerlo una segunda"
Colocándose frente al espejo ordenó: "Rejuvenécete, Catalina", y sus ojos brillaron de nuevo.
Los vecinos notaron muy pronto el cambio que se había operado en la vieja señora y le preguntaron: "¿Usted se está volviendo joven, señora Catalina?, ¿Cuál es la receta?".
Ella les contestó: "Todo hay que hacerlo en la mente: seamos agradables y encontraremos agrado, alegremos a los demás y estaremos alegres".

Del libro "La alegría de Vivir" de Orison Swett Marden.