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miércoles, 29 de agosto de 2012

7 Lecciones para aprender de Usain Bolt

“El hombre más rápido del mundo” tiene 26 años, es de origen jamaiquino y se llama Usain Bolt. A nadie le es indiferente. No sólo por sus capacidades deportivas, que demuestra en cuanto evento de este tipo se desarrolla, como en los dos últimos Juegos Olímpicos, sino por sus habilidades blandas, a veces no tan evidentes.

Hace años que en los negocios se observa el deporte como mecanismo para desarrollar capacidades en los ejecutivos. Es así como han proliferado centros en las escuelas de negocios que se encargan de rescatar algunas habilidades de los deportes y encaminar a que los MBA lo implementen en sus trabajos. De ahí que las empresas también lo apliquen entre sus ejecutivos, ejemplo de ello son las actividades outdoor, lo que se conviertan en uno de los mecanismo para la integración y consolidación de equipos de trabajo.

El caso de Bolt es particular, pues se trata de un hombre que puede inspirar tanto por sus medallas, como por sus cualidades. Superación, coraje, sacrificio y visión estratégica, son algunos de los atributos que se escuchan de aquellos entendidos en asuntos de comportamiento y liderazgo.

A continuación, especialistas reflexionan sobre cuáles son las 7 lecciones que se pueden aprender del velocista.

1.Foco en las fortalezas: “Si no se desarrolla un talento es como si no lo tuviera”, dice Carlos Aguirre, coach ontológico deportivo de Incae Business School, quien estima que esto puede ocurrir cuando las personas no se centran en potenciar aquello para lo que realmente se es bueno.

A lo que Sandalio Gómez, profesor del Iese Business School, complementa: “Me recuerda cuando un niño llega con un 4 o 5 en Matemáticas y en Física, mientras en Historia tiene un 8. Entonces los papás le colocan un profesor de Matemática. Se tiende a desarrollar lo más negativo, y se deja de lado potenciar lo positivo, que concluye con que el niños pierda sus capacidades”.

Para John Weeks, profesor de liderazgo y comportamiento organizacional de la IMD, una de las razones para explicar el por qué se dice que el velocista se enfoca en sus fortalezas, tiene relación con que él no arranca muy bien en los comienzos, sí mejora en el desarrollo de la carrera. “Hay un consejo por el cual Bolt le agradece a su entrenador Glen Mills, quien le dice: 'olvídate de cómo empiezas, eres malo en la arrancada, entonces enfócate al resto de la carrera, que es donde te superas'. Una buena recomendación puede ser el de enfocarnos en nuestras fortalezas para que estas nos den una ventaja única que nos impulse a la grandeza”, opina Weeks.

2.Sacrificio: Si bien se debe ser feliz o, al menos, estar satisfecho con el trabajo que se realiza, de forma de estar motivado, también se habla de sacrificarse y trabajar duro para lograr lo esperado. Así funciona Bolt, quien, según el profesor Weeks, ha mencionado públicamente que no disfruta de todo el entrenamiento que requiere hacer para mantenerse en el tope de su deporte.


“Él preferiría estar relajado y haciendo algo que disfrutara. Steve Jobs dijo que uno debería mirarse al espejo y preguntarse a sí mismo 'si ese día fuera el último día de la vida, ¿uno va a persistir en hacer lo que tiene planeado?'. Si la respuesta es que no, demasiadas veces, entonces habría que considerar un cambio de vida. Sin embargo, si Bolt hubiera seguido ese consejo, nunca se habría convertido en el hombre más rápido del mundo. Porque serlo ha requerido mucho sacrificio”, dice Weeks.

Pero los entendidos también enfatizan en que lo ideal es buscar un equilibro. Estar a gusto con lo que se hace, pero esforzarse cuando algunas tareas son más complejas. “Si esto lo llevamos al trabajo de cada persona, en que se está encerrado en reuniones de 8 horas, quien no esté contento con su labor terminará enfermo. Tomando en cuenta las tantas variables es fundametal disfrutar. Por las enfermedades, hay que conrolarlo”, explica Aguirre.

3.Visión estratégica: “Bolt tiene muy claro su estrategia. Tiene talento y lo ha desarrollado. Tiene estrategia, porque sabe lo que quiere y dónde quiere llegar”, dice Aguirre. Es fundamental que los buenos líderes conozcan de qué trata el negocio, pero tambien tengan la capacidad de trazar un objetivo a seguir y llevar a cabo acciones para alcanzar esta meta.

“El tema del deporte tiene que ver con una disciplina que tiene objetivos y metas. Un deportista de élite se pone sus propias metas y lucha por un objetivo. Cuando uno le pregunta el sueño a un deportista, es decir, cuál es su aspiración, este afirma que quiere llegar a los juegos olímpicos, mejorar su marca, etc. Por lo tanto, el ideal de un líder es tener claridad en sus metas y las acciones. Hay que tener una visión clara”, dice Rodrigo Correa, gerente de PayRoll Capital Humano.


4.Superación: La resilencia de Bolt llama la atención de los entrevistados y lo destacan. El mayor problema que ha enfrentado en la escoliosis, que le produce cojera, y que debió tratar fortaleciendo sus músculos mediante abdominales y otros ejercicios. Aún así, no dejan de sucederle algunos contratiempos. Superó la lesión sufrida antes de los Juegos Olímpicos de Atenas, en 2004, y enfrentó la derrota frente a su compañero Yohan Blake en las eliminatorias para las olimpiadas de Londres 2012, estando en Jamaica.

“Es una persona que lucha contra sí mismo. Elige no lo que más le gusta, sino lo que más le conviene. Y así, es capaz de superar momentos complicados. Posee constancia y fuerza de voluntad”, dice Gómez.

Estos aspectos son fundamentales para los ejecutivos, porque ellos deben tener la capacidad de luchar ante los inconvenientes que se presenten. A esto, Correa agrega que: “también deben buscar la excelencia. Un líder de una organización, el puesto se lo puede jugar en un cierre de negocios, en una reunión, o en un nuevo producto. Un deportista en cada acción pone su potencial a prueba, en cambio el ejecutivo pone su potencial a prueba día a día”.

Weeks agrega que “al escuchar a Bolt uno entiende que no se trata de que él se recupera de esos problemas, sino que los usa como motivación para trabajar aún más intensamente. Él dice que los inconvenientes que ha tenido han sido importantes para llegar lo lejos que ha llegado”.

5.Trabajo en equipo: Pese a que no se suele relacionar el atletismo con el compañerismo o, al menos, se les ve de lejos, y a Bolt se le considera generalmente más arrogante, algunos entendidos creen que el velocista se apoya en su equipo, lo cual es muy importante para él.

El profesor Weeks dice que “él necesita un equipo de personas a su alrededor para que sus resultados sean posibles. La figura clave de su equipo es su coach, quien lo impulsa y lo aconseja. Pero también su familia, sus amigos más cercanos, su agente, sus compañeros del equipo de Jamaica con quienes entrena. No lo habría podido hacer sólo, admite”.

Aguirre, de Incae, también está de acuerdo con que el equipo complementa al velocista, sobre todo, de parte de sus compañeros, quienes también compiten contra Bolt. “Si él no corriera con quienes lo hace, no sería, probablemente, fuerte ni capaz. Ganarles a los buenos, lo hace ser mejor”, explica.

6.Perseverancia: Una de las características de los emprendedores es que no se rinden ante los problemas, porque continúan trabajando en su idea. Deben superar inconvenientes como, por ejemplo, el perseguir a potenciales contactos de negocios hasta conseguir una cita y levantar financiamiento. Se trata de una forma de actuar que estos días es admirado y que, incluso, se potencia entre los profesionales.

En el caso de Bolt, “se reta y nunca se conforma con lo alcanzado. Siempre quiere romper los récords que se impone”, dice Aguirre.

Una mezcla acertada podría ser el tener persistencia y humildad. “Si eres el mejor, pero si no eres humilde te vas a engrandecer y no vas seguir desarrollando los hábitos para llegar a ser un verdadero líder. Los deportistas intentan ser mejor cada vez más. A los futbolistas les va bien un rato y tienen mucha fama, pero no saben cómo manejarlo, al ser reconocidos se requiere un factor sicológico importante, que en un líder es importante, y en el caso de los ejecutivos está el coach que requiere entrenar los elementos.”, dice Correa.

7.Saber escuchar: “Otra habilidad que se aprecia en este tipo de deportistas es saber escuchar, una persona que presente tan alta habilidad o destreza para un deporte puede caer muy fácilmente en la soberbia u orgullo, entonces la capacidad de escuchar a los demás es fundamental, esto le permite corregir errores y ver mejor las soluciones a los problemas que enfrenta”, dice Ignacio González, gerente general de Mandomedio.com.

Fuente: MBa Educación Ejecutiva. http://mba.americaeconomia.com/articulos/reportajes/7-lecciones-que-aprender-de-usain-bolt

viernes, 4 de noviembre de 2011

No reacciones, ¡Acciona!

Había una vez un hombre que tenía una cabaña en las montañas y un automovil Porsche para llegar ahí.
Cada sábado por la mañana el hombre conducía hasta su cabaña por un peligroso camino lleno de curvas cerradas, abismos sin vallas protectoras y engañosos virajes.
Pero a este hombre no le molestaba el peligro. Después de todo, tenía un magnífico auto, era un excelente conductor, y conocía el camino como la palma de su mano.
Una hermosa mañana de sábado, el hombre se dirigía a su cabaña. A aproximarse a una de sus curvas favoritas redujo la velocidad, hizo los cambios, y pisó el freno preparándose para la curva que se encontraba a unos 300 metros.
De repente, del otro lado de la curva surgió un auto casi fuera de control. El auto estuvo a punto de caer por el abismo pero en el último segundo su conductor consiguió ponerlo de nuevo en el camino.
El auto avanzaba zigzagueando.
-¡Dios mío!, -pensó- ¡va a estrellarse conmigo!, de modo que el hombre redujo la velocidad hasta casi detener su Porsche.
El auto se abalanzó sobre él estrepitosamente. Justo cuando estaba a punto de golpearlo – en el último momento – se desvió bruscamente hacia su carril.
Al pasar junto a él una hermosa mujer asomó su cabeza por la ventanilla y le gritó a todo pulmón: “¡¡¡Cerdo!!!”.
-¿Qué?, -pensó él- ¿Cómo se atreve a llamarme así?
¡Él estaba exasperado por el insulto! De manera instantánea gritó: “¡¡¡Cerda!!!”, mientras ella continuaba su camino.
“¡Yo estaba en mi carril! ¡Era ella la que venía de un lado a otro!”, rezongó. Luego comenzó a controlar su ira; sonrió y se sintió complacido por su pronta y aguda respuesta. “Le di su merecido”, pensó muy altivo.
Acto seguido, pisó el acelerador a fondo, tomó velocidad alrededor de esa ciega curva… ¡Y se estrelló contra el cerdo!
Historia narrada en Paradigmas de Joel Arthur Baker

jueves, 8 de julio de 2010

Escuchar lo que conviene

Un indio que vivía en una reserva fue a una ciudad cercana a visitar a un hombre blanco al que le unía una vieja amistad.
Una ciudad grande, llena de coches, de ruidos, de multitud de personas apresuradas, era algo nuevo y desconcertante para el indio.
Iban los dos paseando por la calle cuando, de repente, el indio tiró a su amigo de la manga y le dijo:

—¡Párate un momento! ¿Oyes? ¡Escucho el canto de un grillo!

—¿Qué oyes un grillo? —el hombre blanco aguzó el oído. Después, sacudió la cabeza—. Yo lo único que escucho es el ruido del tráfico. Me parece que estás en un error, amigo, aquí no hay grillos... y, en el caso de que los hubiese, sería imposible escucharlos en medio de este estruendo.

Pero el indio avanzó unos pasos, quedándose parado ante la pared de una casa donde había un arbusto... ¡Allí estaba el grillo! Su amigo afirmó con la cabeza, a la vez que decía:

—Está claro que sólo tú podías oír al grillo. Tú eres indio, y los indios tienen el oído más desarrollado que los blancos.

—No estoy de acuerdo con eso —respondió el indio—. Presta atención, que te voy a demostrar algo.

Metió la mano en el bolsillo, sacó una moneda, y la dejó caer sobre la acera. Al oír su tintineo cuando chocó con el asfalto, todas las personas en varios metros a la redonda se volvieron, mirando a todos lados. El indio recogió la moneda, a la vez que decía:

—Nuestro oído no es mejor que el vuestro. Simplemente, cada uno escucha sólo aquello a lo que le da importancia.

¿Escuchamos a nuestro cuerpo cuando nos da sutiles muestras de que algo no anda bien?, ¿Escuchamos a nuestras emociones cuando algo tienen para decirnos?, ¿Escuchamos a las oportunidades cuando disfrazadas de infortunios se cruzan en nuestro camino?. ¿No será tal vez el momento de comenzar a escuchar no solo aquello que nos conviene?