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viernes, 2 de julio de 2010

Transformar la Visión

Muchas veces nos encontramos pensando que el mundo está perdido, que la raza humana va, día a día decayendo. Si bien muchos de nosotros podemos fundamentar aquello que pensamos, en la gran mayoría de los casos dejamos que nuestra mente nos haga creer en aquello en lo que se enfoca la mirada.
Si enfocamos nuestra atención en las ventajas de lo acontecido, por doloroso que el suceso haya sido, las ventajas aparecerán en nuestra mente. Y no me refiero a tener una visión positivista que en nada se acerca a la "realidad".
Nuestra realidad se construye con la manera en que filtramos el mundo con nuestros sentidos y emociones, con el "programa" de interpretación que nuestra mente selecciona y cultiva. Los hechos son neutros, es la interpretación que le damos lo que los convierte en buenos o malos.
Si cambiamos la visión negativa del mundo, es muy posible que nos sorprenda comprobar que el mundo realmente cambia.
El mejor favor que le podemos hacer a nuestro planeta y a las personas que en el habitamos es "pensar bien". Es decir tener pensamientos en el que nosotros, quienes nos rodean y el mundo que nos contiene, "puede cambiar".

La visión que tenemos del mundo tiene un poder creador, similar al que experimentamos mientras soñamos. Si cambiamos el pensamiento, también cambia el escenario que soñamos. Algo parecido sucede mientras nos encontramos despiertos.

Me gusta la expresión "el arte de vivir es el arte de enfocar e interpretar" ya que el mundo que se muestra allí afuera se conforma en nuestra mente. Las experiencias de dolor, frustración y desencanto rodeado de queja y lamento no tiene mayor sentido, sólo son útiles cuando están acompañadas de acción y transformación de quienes estamos siendo, ya que lo que funciona no es cambiar el mundo, sino modificar la relación que tenemos con él.

Lo fundamental es tener consciencia de cada acto que realizamos, "vivir el presente", sin olvidarnos que si deseamos que se cumplan nuestros sueños, no olvidemos despertarnos.
Que tengan un excelente fin de semana.

lunes, 11 de mayo de 2009

Creencias Limitantes

Retomando el tema de las creencias, entendiendo de que manera impactan en nuestra vida y sabiendo que desde tiempos inmemoriales hemos convivido con ellas, quisiera compartir con ustedes un poco de historia.
Desde el año 45 A.C. hasta el año 1581 la forma de calcular los días, meses y años era por medio del calendario Juliano, instituido por Julio César. El Papa Gregorio XIII le pidió a una comisión formada por Jesuitas que estudiaran los problemas que venían teniendo con ese calendario y a partir de octubre de 1582 fue instituido el calendario Gregoriano en honor al Papa Gregorio.

La comisión liderada por el Jesuita Clavius, publico su análisis matemático definitivo y las correspondientes pruebas en un documento de 800 páginas para sustentar el nuevo calendario.
Como podemos observar, las viejas creencias no son fáciles de abandonar. Transcurrieron casi 200 años antes que la Gran Bretaña adoptara el calendario Gregoriano (1752), Rusia en cambio lo adoptó en 1918, una década después de que la confusión de fechas hizo que sus atletas llegaran con más de 12 días de retraso a las olimpíadas de 1908.
¿Parece increíble, no?. Lo importante es recordar que las creencias son solamente ideas y que todas las ideas pueden cambiarse, de esa manera nuestras creencias limitantes pueden ser reemplazadas por nuevas creencias habilitadoras.
¿Cuándo decimos que una creencia es buena y cuándo no? Ante todo entender que las creencias no son buenas ni malas, sino limitantes o habilitadoras. Cuando alguien cree que puede hacer algo, lo hace, mientras que si está convencido de que no es posible, no importa lo que se le diga, no se lo podrá convencer de lo contrario.
Eleanor Roosevelt dijo: “Nadie puede hacer que te sientas inferior si tú no se lo permites“.
¿Cómo identifico una creencia limitante? Antes todo hay que ser consciente de que tenemos esas creencias, para lo cual hay que reconocerlas y expresarlas.
Una pregunta que puede ser de gran ayuda a la hora de identificar las creencias que nos limitan en el logro de un objetivo específico es: “¿Qué te impide alcanzar tu objetivo?” Si no eres capaz de identificar ninguna creencia limitante tal vez no hayas pensado suficientemente en el objetivo.
La buena noticia es que las creencias cambian continuamente y, por lo tanto, las experiencias cambian como resultado de estas.
El coaching ontológico como disciplina asiste a las personas, equipos y organizaciones a poder reconocer y trascender esas creencias limitantes. Te propongo que busques aquellos objetivos que no hayas podido alcanzar hasta ahora e identifica que es lo que te impide conseguirlos (el trabajo que deseas, la mujer con la que compartir tu tiempo, una buena relación, etc) y reconoce cuales son las creencias que consideras te impiden lograr esos resultados.
Muy pronto comenzarás a notar que, con confianza en ti mismo, tomarás las acciones necesarias que te llevarán a crear el tipo de vida que deseas y mereces.