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viernes, 20 de enero de 2012

Aprender a convivir

Durante la Edad de Hielo, muchos animales murieron a causa del frío.
Los erizos, dándose cuenta de la situación, decidieron unirse en grupos. De esa manera se abrigarían y protegerían entre sí, pero las espinas de cada uno herían a los compañeros más cercanos, los que justo ofrecían más calor. Por lo tanto decidieron alejarse unos de otros y empezaron a morir congelados.
Así que tuvieron que hacer una elección, o aceptaban las espinas de sus compañeros o desaparecían de la Tierra. Con sabiduría, decidieron volver a estar juntos. De esa forma aprendieron a convivir con las pequeñas heridas que la relación con una persona muy cercana puede ocasionar, ya que lo más importante es el calor del otro.
De esa forma pudieron sobrevivir.

La mejor relación no es aquella que une a personas perfectas, sino aquella en que cada individuo aprende a vivir con los defectos de los demás y admirar sus cualidades.
Todo comienza por la aceptación del otro.
A través del aprendizaje del coaching ontológico, permitimos que las personas aprendan a convivir consigo misma y con los demás.

domingo, 29 de mayo de 2011

Mejorar la Convivencia

A veces sin darnos cuenta, creyendo que hacemos un bien al otro, tratamos de modificar la forma de ser de nuestros amigos, compañeros de trabajo, pareja o hijos, sin darnos cuenta que se trata esta, de una tarea poco efectiva.

En muchas ocasiones me preguntan: ¿entonces cómo hacer para mejorar la convivencia?. No hay una única respuesta, lo que sí es seguro es que toda manipulación hacia otra persona que brota de la frustración y la rabia, se convierte en una ineficaz estrategia que solo impide el reconocimiento del otro e intoxica la convivencia.

Si comenzamos a darnos cuenta que hay "algo" que no nos gusta de la otra persona, revisemos que es lo que en realidad nos separa de ella, a veces sucede que cuando alguien a quien nos sentimos unidos se escapa de nuestro "control" eso nos afecta y comenzamos a encontrarle defectos que antes no veíamos, o bien inventamos defectos para poder justificar el dolor que sentimos por no tenerlos tan cerca.

Pero para ello existe una medicina que es capaz de restablecer la convivencia y es desarrollar una comunicación sincera. Esta "receta mágica" consiste en reconocer primeramente el conflicto en el interior de nosotros mismos y después poder expresar claramente lo que nos pasa.

Cuando mejor podamos relacionarnos con nosotros mismos, mejor podremos relacionarnos con las personas que nos rodean. Poder tener una mirada objetiva de los hechos y reconocer nuestras emociones no solamente nos posibilitara identificar nuestros miedos, sino que nos permitirá ordenar nuestras propias emociones sin reproches, sin rencor y con mucha calma.

No podemos cambiar a las personas, pero si la visión que tenemos de ellas y el significado de lo que ocurre en nuestra interrelación.
La comunicación como base de las relaciones, nos permitirá renovar nuestra vida, cultivar el conocimiento de nuestra emociones y dejar en el otro una huella que no quiera nunca borrar....