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viernes, 6 de abril de 2012

Momentos de Pascuas

La Semana Santa surge como un período en donde se conmemoran los últimos días de Jesús de Nazaret, acompañado además del revivir cada escenario desde el domingo de ramos hasta su resurrección.
Días en los cuales, muchos creyentes acuden a la iglesia, hacen peticiones y cumplen promesas de forma muy personal y a diferentes creencias, sin embargo, todos con un mismo fin que es orar a Dios y reflexionar con nosotros mismos.

Transitando estas fechas e independientemente de la connotación religiosa que cada uno de nosotros pueda darle, quiero proponerles que en estos días de reflexión, podamos encontrar esos mágicos instantes que nos hacen sentir plenos.
Entendiendo que la plenitud pueda estar dada por distintos momentos que hacen a nuestro diario vivir.

Tal vez un momento de ATENCIÓN, a la naturaleza que nos rodea, a mantener una visión global, recuperar el espíritu de servicio y alinear los objetivos de cada ciclo con el propósito central de nuestra vida.

Un momento de LIBERACIÓN, dejando atrás ataduras que inhiben tu crecimiento, rompiendo moldes ya aprendidos y transitando el comienzo de una visión más amplia, renovando viejas costumbres y creando la vida que anhelamos.

Momentos de AMOR, como aquel estado de atención sostenida que nos despierta viviendo intensamente el presente, contemplando la belleza y permitiendo aflorar la compasión que nos abraza, en una abrazo cálido del alma.

Puede ser un momento de PERDÓN, como ese sentimiento liberador que surge cuando te das cuenta que mereces perdonarte por algo que te provoca culpa y que no haciéndolo, solo retrasas tu viaje, por el peso que llevas sobre tus hombros. O necesites perdonar a alguien que sabes que hizo lo mejor que pudo, sin intención de hacerte daño.

También puede ser un momento de ACEPTACIÓN, dejar de lado la queja y el lamento que no aporta nada nuevo, ni crea un entorno grato en donde cada cual cumpla su cometido, sin culpas escondidas o encubiertas. Aceptar, dejándonos fluir y resbalar por las cascadas de la vida cotidiana.

Puede ser un momento de SERENIDAD, respirando conscientemente, abriendo la puerta al inconsciente y despejando de ansiedad a nuestra mente. Practicando la respiración consciente y manteniendo la atención al fluido del aire que llena y vacía los pulmones, aquieta la corriente mental y despierta la consciencia.

Puede ser un momento de CONCRECIONES, tal vez sea este el momento de tomar una gran decisión, ¿Aceptar esa propuesta que va a cambiar por completo mi vida? ¿Hacer eso que he estado posponiendo y quisieras hacer?

No existen la casualidades, permanece atento a esos momentos en que diariamente, el universo, destino o como quieras llamarlo golpea a tu puerta, tal vez este sea el MOMENTO…

Mis mejores deseos para estas fiestas...
¿Qué momento deseas para estas Pascuas?

sábado, 20 de agosto de 2011

¿y tú?...¿a quién llevas a cuestas?

Dos monjes que regresaban a su templo, llegaron a un arroyo donde encontraron a una hermosa mujer que no se atrevía a cruzarlo , temerosa porque el arroyo había crecido y la corriente era fuerte.

Uno de los monjes, el mayor, casi sin detenerse, la alzó en sus brazos y la llevó hasta la otra orilla.

La mujer le agradeció, ya que su hijo estaba gravemente enfermo y ella necesitaba cruzar ese arroyo para verlo. Los monjes siguieron su camino.

Después de haber pasado tres días, el otro monje, el joven, sin poder contenerse más, exclamó: "¿Cómo pudo hacer eso, tomar una mujer en sus brazos ?. Usted conoce muy bien las reglas..."

El monje mayor, espondió con una sonrisa :
" Es posible que haya cometido alguna falta, pero esa mujer necesitaba cruzar ese arroyo para ver a su hijo. Yo solo crucé a la mujer y la dejé en la otra orilla"
"¿Pero que ocurre contigo, que ya pasaron tres días del episodio y aún la llevas a cuestas?"
.

Y tú, ¿a quién o a qué llevas aún en tus hombros? Hay circunstancias que requieren que demos vuelta la hoja y olvidemos lo pasado para tomar nuestro debido rumbo.

Muchas veces resulta difícil distinguir entre un problema real y uno mental.
Aprende a diferenciar lo que tus ojos ven, de lo que tu mente quiera que veas y recuerdes.

domingo, 4 de julio de 2010

Aceptación

En momentos en los cuales sentimos que perdemos, sea un amor, la paciencia, una esperanza o aunque sea un simple pero no por ello menos importante partido de futbol, va mi aporte para que una vez más, en la vida, tengamos disponible la aceptación.

Aceptación significa que puedes encontrar en tu corazón la serenidad que te libere del pasado con sus errores y pesares, te transporte hacia el futuro con una perspectiva nueva, y te haga apreciar la oportunidad de una nueva vida.

Aceptación significa que cuando haya momentos difíciles en tu vida, sabrás hallar el amparo y el consuelo para aliviar tus pesares. Hallarás nuevas aspiraciones y esperanzas, e indulgencia en tu corazón.
Aceptación no significa perfección para siempre. Solo significa que te sobrepondrás a la imperfección.
Aceptación es la senda hacia la paz, para liberarte de lo peor, conservar lo mejor, y hallar en tu alma la esperanza que te acompañe toda la vida.
Aceptación es la mejor defensa del corazón, el mayor bien del amor, y la manera más fácil de seguir creyendo en tí y en los demás. (Regina Hill)

viernes, 2 de octubre de 2009

Gandhi y la aceptación

Mohandas Karamchand Gandhi, se lo conoce mundialmente por Mahatma Gandhi, sobrenombre en sánscrito que significa “gran alma” y que se lo debe (contra su voluntad) al poeta Rabindranath Tagore. Hoy se cumplen 140 años de su nacimiento y quisiera recordarlo con una de sus tantas frases:
“Puesto que yo soy imperfecto y necesito la aceptación y la bondad de los demás, también he de aceptar los defectos del mundo hasta que pueda encontrar el secreto que me permita ponerles remedio”.

La verdadera aceptación es aceptar al otro tal y como es, sin querer cambiarlo. Ayudándolo a crecer y respetando sus tiempos.
Nos resulta muy fácil identificarnos con el otro cuando nos agrada su comportamiento y las acciones que realiza. Ahora, ¿qué ocurre cuando en la otra persona lo que observo es incompetencia, torpeza, rechazo y eso genera en mí una reacción que a veces resulta difícil de frenar?
Sin darme cuenta, que lo que observo es lo que detesto en mí y como no me lo permito, tampoco lo permito en el otro, cerrando de esta manera toda posibilidad de tener una relación plena. Cuando simplemente acepto esa diferencia y reconozco que es distinto a mí y soy capaz de aceptarlo con sus defectos y sus muchas virtudes entonces la relación mejora.
Aceptar marca la diferencia, aceptarme como soy y reconocerme es el primer paso, pasos que me llevarán a un mundo de nuevas posibilidades.

En palabras de Gandhi “Nadie puede hacer el bien en un espacio de su vida, mientras hace daño en otro. La vida es un todo indivisible”.
Les deseo un excelente fin de semana.